ADELGAZAR SIN PERDER MÚSCULO

Ozempic y ejercicio: cómo no perder músculo si tomas fármacos para adelgazar

Ozempic y ejercicio: cómo no perder músculo si tomas fármacos para adelgazar

Con el pinchazo el peso baja rápido, pero hasta el 40% de lo que pierdes puede ser músculo. Te cuento cómo la fuerza y la proteína evitan que adelgaces a lo débil.

Publicado 7 min
ÍNDICE · 5 apartados
  1. Por qué se pierde músculo (y por qué importa tanto)
  2. La fuerza: lo más importante que puedes hacer
  3. La proteína: la parte difícil cuando no tienes hambre
  4. El error de sumar dieta de hambre al fármaco
  5. Fuentes

De repente todo el mundo conoce a alguien que ha adelgazado con "el pinchazo". Ozempic, Wegovy, Mounjaro; los nombres cambian pero la historia es parecida: el peso baja rápido y sin apenas esfuerzo, porque estos fármacos te quitan el hambre. Lo que casi nadie te cuenta es que en esa bajada tan veloz no solo se va grasa. Se va también músculo, y bastante. Y ahí es donde entra este artículo, porque perder músculo por el camino es un problema que sí puedes evitar.

Aclaremos primero los nombres, que hay mucho lío. El principio activo de Ozempic es la semaglutida, y es un fármaco para la diabetes tipo 2; el mismo compuesto a dosis para adelgazar se vende como Wegovy. Mounjaro es otro (tirzepatida). En España la Agencia del Medicamento (AEMPS) tiene a Ozempic autorizado solo para diabetes, no para bajar de peso, y de hecho el furor por usarlo como adelgazante llegó a provocar desabastecimiento para los diabéticos, que lo necesitan de verdad. Lo digo sin dramatizar: son medicamentos serios, de receta y con supervisión médica, no un capricho de grupo de WhatsApp.

Por qué se pierde músculo (y por qué importa tanto)

Estos fármacos, los llamados agonistas del GLP-1, funcionan quitándote el apetito. Comes mucho menos, entras en un déficit grande de calorías y adelgazas. El problema es que cuando pierdes peso deprisa y sin estímulo, el cuerpo tira también de la proteína de tus músculos, no solo de la grasa.

Y no es una cantidad menor. En el ensayo clínico de referencia con semaglutida, el STEP 1, cerca del 40% del peso perdido fue masa magra, es decir, músculo y tejido no graso; en las cuentas de ese estudio rondó incluso el 45%. Traducido: de cada diez kilos que baja la báscula, cuatro pueden no ser grasa.

¿Por qué debería importarte, más allá de la estética? Por varias razones muy prácticas:

  • El músculo es tu motor metabólico: cuanto menos tienes, menos gastas en reposo y más fácil es recuperar el peso después.
  • Menos músculo es menos fuerza, peor equilibrio y más riesgo de lesión, sobre todo a partir de cierta edad.
  • Si un día dejas el fármaco, el temido efecto rebote encuentra un cuerpo con menos músculo para quemar. Te puedes quedar más flácido y más débil que al empezar.

Esto último es lo que a mí más me preocupa: gente que acaba delgada pero más débil, lo que en el gimnasio llamamos "skinny fat". Adelgazar así es pan para hoy y hambre para mañana.

La fuerza: lo más importante que puedes hacer

Aquí va la buena noticia, y es enorme: tienes control sobre esto. El estímulo que le dice a tu cuerpo "el músculo no sobra, no lo toques" es el entrenamiento de fuerza. No el cardio, no caminar mucho: levantar peso.

Los ejercicios de fuerza son los más recomendados durante un tratamiento con ozempic
Los ejercicios de fuerza son los más recomendados durante un tratamiento con ozempic

Los datos son contundentes. Entrenar fuerza dos o tres veces por semana durante un tratamiento de este tipo reduce la pérdida de masa muscular entre un 30% y un 50% respecto a quien solo se medica y no entrena. Es, con diferencia, la medida más eficaz que existe para no vaciarte por dentro mientras adelgazas.

No necesitas volverte culturista. Con dos o tres sesiones semanales de todo el cuerpo, con un peso que te cueste las últimas repeticiones, sobra para dar la señal. Si nunca has tocado una pesa, empieza por lo básico y sube poco a poco; aquí tienes una guía para decidir cuánto peso levantar cuando empiezas. Y si tienes más de 40 o estás en la menopausia, el planteamiento es exactamente el mismo, como conté en cómo entrenar la fuerza en la menopausia: peso de verdad, nada de mancuernas de juguete.

La proteína: la parte difícil cuando no tienes hambre

El segundo pilar es la proteína, y con estos fármacos tiene una trampa que conviene ver venir. El medicamento te quita el hambre, así que comer suficiente proteína, que ya de por sí cuesta, se vuelve todavía más difícil. Mucha gente acaba comiendo poquísimo y encima desequilibrado, y eso acelera la pérdida de músculo en vez de frenarla.

La referencia que manejan las sociedades de obesidad para quien está adelgazando es de 1,2 a 1,6 gramos de proteína por kilo de peso al día, más de la que solemos tomar. La estrategia práctica, cuando el estómago te da para poco, es sencilla: la proteína, primero. En cada comida empieza por el huevo, el pescado, la carne, el yogur o las legumbres, antes de llenarte con otra cosa. Y repártela a lo largo del día, no toda de golpe.

Aquí van bien los alimentos ricos en proteína para el músculo como base. Y en los días en que de verdad no te entra nada sólido, un batido puede ser el salvavidas para llegar a tu objetivo; te cuento los pros y contras de la proteína en polvo para que la uses con cabeza, como complemento y no como sustituto de la comida real.

El error de sumar dieta de hambre al fármaco

Un fallo que veo venir: como el medicamento ya te quita el apetito, hay quien encima se pone a "comer casi nada" pensando que adelgazará el doble. Es justo lo contrario de lo que conviene. Un déficit ya lo tienes de sobra con el fármaco; si encima recortas a lo bestia, te quedas sin la energía ni los nutrientes para mantener el músculo, y lo pierdes más rápido.

Comer suficiente (aunque suene raro cuando el objetivo es adelgazar), priorizar la proteína y levantar peso: esos son los tres botones. No hace falta nada más sofisticado.

Que quede claro, porque no quiero que suene a sermón: no estoy en contra de estos medicamentos. A muchas personas con obesidad les están cambiando la vida y la salud. Lo que critico es usarlos como atajo, sin mover un músculo ni cuidar lo que comes, y creer que la báscula lo dice todo. La báscula no distingue entre grasa y músculo; tu cuerpo dentro de un año, sí.

Así que si estás con uno de estos fármacos o te lo estás pensando, habla con tu médico, y súmale lo que ninguna receta incluye: fuerza dos o tres días por semana y proteína en cada comida. Es la diferencia entre adelgazar y adelgazar bien. Lo primero lo hace el pinchazo solo; lo segundo, solo lo haces tú.

Fuentes

NIH (NIDDK) · medicamentos con receta para el sobrepeso y la obesidad

The Obesity Society · recomendaciones sobre proteína y ejercicio de fuerza durante la pérdida de peso

NIH (PMC) · optimización de las terapias con GLP-1: masa muscular, proteína y ejercicio

AEMPS · uso autorizado y suministro de los análogos del GLP-1 en España

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