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Cómo entrenar la voluntad
Cómo entrenar la voluntad
FUERZA DE VOLUNTAD

Cómo entrenar la voluntad

El entrenamiento de la fuerza de voluntad es igual de importante que el entrenamiento físico, te enseñamos algunos trucos.

Noelia Rodríguez Alvarez

Seguro que has oído muchas veces eso de que para el entrenamiento no se te haga cuesta arriba tienes que convertirlo en un hábito, introducirlo en tu vida de manera habitual, casi mecánica, y que realizas con la misma facilidad que sales a tomar un café o desayunas todos los días por la mañana. Pero lo cierto es que estas dos actividades suelen costar menos esfuerzo que ir al gimnasio, practicar en casa o salir a correr. Para hacer eso en lugar de irte de cañas o pasarte la tarde repachingado en el sofá se necesita fuerza de voluntad, sobre todo al principio. Y esa también se entrena.

Hay gente con fuerza de voluntad, lo que les ayuda a conseguir sus metas. Que decide que va a cuidarse y es capaz de mejorar la alimentación e ir entrenar todos los días sin mayor esfuerzo. Es una suerte. No tienen que luchar contra la vaguedad, las tentaciones y el "por un día no pasa nada". Pero si no es tu caso has de saber que puedes conseguirla haciendo un entrenamiento. ¿En qué consiste?

Tienes que entrenar tú mismo tu fuerza de voluntadTienes que entrenar tú mismo tu fuerza de voluntad

Para entrenar la fuerza de voluntad hay que hacer algo parecido a cuando se está realizando un entrenamiento para prepararse para una prueba física o para hacer unos exámenes. Y para empezar has de ser consciente de tus posibilidades. Si no tienes fuerza de voluntad y te cuesta mucho ir a entrenar, no pienses que vas a levantarte todos los días deseando ir a sudar, porque no, no será así.

Existe un entusiasmo inicial, está ahí. Te apuntas al gimnasio o quedas con un amigo para entrenar, te compras ropa de fitness... Todo esto está muy bien en un primer momento, incluso te ayuda a trabajar la fuerza de voluntad, porque te sientes motivado y eso es algo fundamental. Pero como decimos, eso sirve para la primera semana. Al lunes siguiente te va a costar mucho volver y te flaquearán las fuerzas.

Ser consciente de la voluntad propia

Lo primero es ser consciente de la capacidad de cada uno. Igual que una persona que nunca ha corrido sabe que no puede prepararse un maratón en dos semanas, si alguna vez has percibido que no tienes mucha fuerza de voluntad no puedes esperar tener una voluntad absoluta en cuatro días. Sé consciente de tus limitaciones, o mejor dicho, de tus posibilidades. Y no pretendas alcanzar una voluntad absoluta para hacer todo lo que te has planteado.

Visualiza la metaVisualiza la meta

Para no caer en esa tentación está bien tener claro que esa fuerza de voluntad te llevará a conseguir un objetivo. Si visualizas esa meta y qué tienes que hacer para conseguirlo, la voluntad será más fácil de mantener Y sigue un control de los paso que das y vas a dar para alcanzarlo. Si por ejemplo tu objetivo es perder 15 kilos de peso ponte una fecha máxima, estudia cuánto puedes perder por semana y déjalo por escrito. Si lo haces en el ordenador imprímelo, si lo haces manualmente ya lo tienes en papel. Pon esa hoja en un lugar visible, que puedas ver cuando sientas desfallecer la voluntad. Si el objetivo es cuantificable es más fácil mantenerte firme y conseguirlo.

Objetivos realistas

Si te fijas un objetivo muy ambicioso te costará más mantener esa fuerza de voluntad. Si es muy pequeño o creas varios de menor intensidad te resultará más fácil mantenerte en tu disposición a conseguirlo. Según vas superándolos y poniéndote retos mayores verás como esa voluntad va creciendo, se va convirtiendo en menos dificultosa y acabas por tenerla bajo control. Recuerda que te dijimos que has de ser consciente de tu capacidad y en función de eso ponte un objetivo realista, porque si no lo es no lo conseguirás y te sentirás peor, con lo que perderás toda tu voluntad.

Márcate objetivos a corto plazoMárcate objetivos a corto plazo
La fuerza de voluntad es algo que se trabaja con el tiempo, ya te decimos que no puedes esperar resultados espectaculares en los primeros días de entrenamiento. Y lo que mejor acompaña a la fuerza de voluntad es la constancia en eso que te cuesta trabajo hacer. De ese modo conseguirás que se acabe por convertir en rutina, como lo es levantarte a diario para ir al trabajo o a clase. A nadie le gusta madrugar, pasarse horas en un empleo que igual no le satisface, pero todo el mundo lo hace porque es lo que tiene que hacer y ahí no flaquea la voluntad.

La voluntad es lo que permite que alcances algo que ansías, sea mejorar tu condición física o conseguir preparar un examen a fondo y aprobarlo con buena nota, ese objetivo del que hablamos antes. No lo pierdas nunca de vista, porque es lo que hace que tu voluntad se vea fortalecida. Y de vez en cuando echa la vista atrás para ver lo que ya has conseguido. Eso hará que se refuerce tu orgullo y es una de las maneras de impulsar la fuerza de voluntad que necesitas para seguir adelante.

No obsesionarse con un fallo

Ten presente el objetivo finalTen presente el objetivo final
Hay muchas tentaciones que pueden hacer que la fuerza de voluntad flaquee, las hay propias y también ajenas. Las propias las controlas tú, las ajenas no son fáciles de tener bajo control. Habla con tu entorno, hazles saber a tus compañeros, amigos y familiares que tienes un objetivo y estás entrenando tu voluntad para conseguirlo. Si pueden te ayudarán, como acompañándote a hacer ejercicio, o al menos no te pondrán piedras en el camino. Si saben que no quieres comer dulce no te llevarán pasteles a la oficina.

Aún así la voluntad puede flaquear alguna vez y no es motivo para autoflagelarte por ello, sino todo lo contrario. Aprende de ello. Si un día sucumbes a la tentación no pasa nada, lo importante es que al día siguiente no lo hagas, ni al otro. Si tienes un fallo en los días posteriores trabaja por evitarlos y subsanar los errores derivados. Y vuelve al entrenamiento con la fuerza del primer día. Cuando lo que se busca es entrenar la fuerza de voluntad hay que tomarse en serio ese objetivo, pero no obsesionarse con él para conseguirlo. Cada uno tiene su ritmo, pero lo importante es que llegues al final, no el tiempo que inviertas.

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