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Cómo conseguir un vientre plano con poco esfuerzo
Cómo conseguir un vientre plano con poco esfuerzo
ADIÓS GRASA

Cómo conseguir un vientre plano con poco esfuerzo

Con un alimentación equilibrada y un poco de deporte perderás poco a poco la grasa que te sobra y lograrás tener un vientre plano.

J. Martín

¿Cuántas veces has dicho que ojalá tu constitución fuera de otra forma, que ojalá no te gustara comer tanto (y más cosas muy poco saludables, con exceso de azúcar o con demasiada sal) o que ojalá te apasionara (o tuvieras tiempo) de hacer varias horas de ejercicio al día? Pues todas esas preguntas puedes dejar de hacértelas y, en su lugar, puedes empezar a pensar en la posibilidad de tener vientre plano (siempre dentro de las posibilidades físicas y reales de cada persona y cada organismo) si realmente es lo que quieres y lo que necesitas. Porque no hay que machacarse en el gimnasio ni pasar hambre para conseguir llegar a los objetivos físicos que te propones. Porque tener vientre plano es una opción más fácil y más real de lo que piensas.

Siguiendo unas pequeñas pautas podrás lograr tus objetivos. Eso sí, siempre hay que pensar a largo plazo. Igual que las dietas milagrosas no existen, tampoco el deporte o la rutina de ejercicios milagrosa para conseguir un vientre perfecto de la noche a la mañana. Como tampoco las cremas reductoras tienen un ingrediente milagroso con el que, de la noche a la mañana, hayas eliminado la grasa de tu abdomen e incluso puedas lucir tableta de chocolate.

Además tienes que tener muy presente que a las mujeres la grasa se les acumula principalmente en la zona del vientre, por lo que es un problema añadido. Y todavía más complicado lo tendrán aquellas que quieren ir más allá del vientre plano marcando abdominales. En este caso el esfuerzo será aún muchísimo mayor y, por tanto, la tasa de abandono es muy alta, pero también es verdad que no demasiadas mujeres quieren tener el conocido six-pack.

Empieza sabiendo la cantida de grasa corporal que tienesEmpieza sabiendo la cantida de grasa corporal que tienes

Lo primero de todo, antes de pasar a la acción, es saber qué cantidad de grasa corporal tienes para saber qué cantidad de grasa tienes que perder. Para considerar que no tienes más grasa de la que requiere tu organismo, el porcentaje de grasa corporal (a nivel genérico, para tener una aproximación, puesto que factores como la altura también son importantes para hacer una aproximación exacta, algo que podrá indicarte con todo el rigor necesario un nutricionista) deberá estar entre el 24% y el 21%, y algo por debajo de esto si lo que quieres es un vientre marcado.

La importancia de 5 comidas al día

Ahora sí, con esta premisa, y con un objetivo claro que alcanzar, lo primero en lo que debemos fijarnos es en la alimentación. Para tener un vientre plano hay que comenzar por evitar la retención de líquidos y el estreñimiento. Para ello es necesario llevar una dieta rica en fibra, comiendo cerezas, kiwis, naranjas o cereales de avena, así como purés de verdura en los que no falten las espinacas y la calabaza. Por su parte, para evitar la retención de líquidos hay que comer espárragos blancos, piña, sandía, melón, uvas, papaya,..., además de que se pueden tomar toda clase de infusiones o té, siendo especialmente recomendable la cola de caballo, el jengibre y la cúrcuma.

Y en cuanto a la alimentación del día a día, nunca olvides que hay que comer cinco veces al día, sin pasarse con las cantidades, siendo el desayuno la comida más fuerte del día y la cena la más ligera; siempre almorzando y merendando para que el organismo trabaje de forma constante y no acumule más de lo debido para luego tirar de reservas.

Asimismo, también tienes que empezar a olvidarte de las frituras, la sal, los rebozados y el exceso de aceite. Lo más recomendable es la cocina al vapor y a la plancha, tratando de comer lo más equilibrado posible, comiendo fruta, verdura, pasta, carne y pescado. Por supuesto nada de precocinados ni comida basura, aunque, en días puntuales una excepción siempre se perdona, y más si es para tomar unas tapitas con amigos. Ahora bien, no tires por la borda el fin de semana todo lo que hayas logrado de lunes a viernes.

Evita por todos los medios la retención de líquidosEvita por todos los medios la retención de líquidos

Cuanto más casera sea la comida, mejor te sentará a ti y a tu cuerpo. Si vas a comer hamburguesa, mejor si la haces tú y no le añades salsa, y si vas a comer pizza, compra la masa y que el resto corra de tu cuenta, sin recurrir a las pizzas congeladas listas para meter al horno y comer. De la misma forma, un dulce no amarga a nadie, pero si es una tarta de manzana completamente casera, mejor que una industrial, y comer un trozo de bizcocho con el desayuno, mejor casero que industrial.

Rutina de ejercicios

Otro de los errores que también es muy habitual cometer cuando se quiere tener un vientre plano es considerar que tienes que hacer únicamente ejercicios focalizados en la zona del abdomen. Como comenzaba diciendo, tienes que saber qué cantidad de grasa corporal necesitas perder, por lo que, cuando te planteas este tipo de objetivo, tus primeras semanas tendrán que tener muchos ejercicios de cardio para perder esa grasa sobrante al tiempo que se va tonificando y fortaleciendo.

Montar en bici, correr, caminar,... O clases de zumba, bailes,... Cualquiera de esas opciones es válida para sudar bien la camiseta y empezar a perder la grasa que te sobra. Y a continuación sí deberías acabar con una tabla de ejercicios de abdomen para ir poco a poco tonificando y fortaleciendo el vientre.

Hay que hacer ejercicios de abdomen, pero también cardio para perder grasaHay que hacer ejercicios de abdomen, pero también cardio para perder grasa

A nivel práctico, puedes empezar haciendo 45 minutos de cardio y 30 minutos de abdomen (puedes optar por una rutina de ejercicios de GAP para trabajar al mismo tiempos glúteos, abdomen y piernas y así tonificar el cuerpo entero) de tres a cuatro días a la semana; no hay que obsesionarse y hacer siete días a la semana ejercicio, con tres o cuatro es más que suficiente. Pasadas un par de semanas puedes bajar el cardio a 30 minutos y subir la tonificación a los 45. No olvides que tú objetivo es a medio plazo, si te machacas demasiado acabarás abandonando tu propósito al considerar que te supone un esfuerzo sobrehumano que no estás dispuesta a hacer.

Lo más importante es la constancia, ir poquito a poco. Cada día que pase te irás sintiendo mejor contigo misma, te apetecerá más hacer tu rutina de ejercicios e irás poco a poco notando el cambio físico que tanto deseas, pero también a nivel psicológico y mental te encontrarás mucho mejor. Y en pocos meses verás cumplido tu deseo de tener un vientre plano sin tener que hacer tres o cuatro horas de deporte al día y sin tener que llevar una dieta estricta sin poder darte algún que otro caprichito.

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